Inmaculate
Cada noche, cuando todos los empleados terminan su jornada de trabajo y se marchan a sus casas, el distrito de negocios llamado “La Defense“, en París, se convierte en una tierra de nadie. Este centro económico internacional, compuesto de un conglomerado de torres, permanece como un bosque de acero sobre una losa peatonal gigantesca y se convierte en una periferia, un desierto urbano sin un alma.
El fotógrafo Rubén Brulat explora este terreno, noche tras noche, desde las pasarelas de estacionamiento, las escaleras, las rampas… y tras horas de deambular, encuentra un lugar donde la luz, la arquitectura, los materiales llaman la atención en él. Cuando aparece la visión, inmediatamente se convierte en deseo. El artista tiene la necesidad de desnudarse ahí, en este momento. Tiene que tomar posesión del lugar a toda costa y proyectarse a sí mismo como un ser humano. Sigue leyendo





