Todos sabemos que Detroit es una ciudad de Estados Unidos. Su nombre aparece en cientos de películas, como el de tantas otras ciudades y estados de América que a fuerza de repetirlos, se van quedando. La historia de Deroit durante los últimos dos siglos es realmente interesante y gracias a los fotógrafos Yves Marchand y Romain Meffre, hoy podemos saber un poco más acerca de ella. A través del texto y de sus espectaculares fotografías.
A finales del siglo XIX, la humanidad estaba a punto de cumplir un viejo sueño. La idea de desplazarse de forma rápida y autónoma se fue convirtiendo lentamente en una realidad para los ingenieros de todo el mundo. Gracias a su privilegiada ubicación en la cuenca de los Grandes Lagos, la ciudad de Detroit estaba a punto de generar su propia revolución industrial. Ingenieros visionarios y empresarios acudieron en masa a sus fronteras.
En 1913, el fabricante de automóviles Henry Ford perfeccionó la primera gran cadena de montaje. Dentro de pocos años, Detroit estaba a punto de convertirse en la capital mundial del automóvil y la cuna de la moderna producción en masa. Por primera vez en la historia, la riqueza estaba al alcance de la masa de gente. Florecieron los barrios de lujo y monumentales rascacielos como escaparate de la riqueza que había en la ciudad. Detroit se convirtió en el faro deslumbrante del sueño americano. Miles de inmigrantes encontraron trabajo en la ciudad. En los años 50, su población aumentó a casi 2 millones de personas. Detroit se convirtió en la cuarta ciudad más grande en los Estados Unidos.
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