Detroit, una ciudad en descomposición.

Todos sabemos que Detroit es una ciudad de Estados Unidos. Su nombre aparece en cientos de películas, como el de tantas otras ciudades y estados de América que a fuerza de repetirlos, se van quedando. La historia de Deroit durante los últimos dos siglos es realmente interesante y gracias a los fotógrafos Yves Marchand y Romain Meffre, hoy podemos saber un poco más acerca de ella. A través del texto y de sus espectaculares fotografías.

A finales del siglo XIX, la humanidad estaba a punto de cumplir un viejo sueño. La idea de desplazarse de forma rápida y autónoma se fue convirtiendo lentamente en una realidad para los ingenieros de todo el mundo. Gracias a su privilegiada ubicación en la cuenca de los Grandes Lagos, la ciudad de Detroit estaba a punto de generar su propia revolución industrial. Ingenieros visionarios y empresarios acudieron en masa a sus fronteras.

En 1913, el fabricante de automóviles Henry Ford perfeccionó la primera gran cadena de montaje. Dentro de pocos años, Detroit estaba a punto de convertirse en la capital mundial del automóvil y la cuna de la moderna producción en masa. Por primera vez en la historia, la riqueza estaba al alcance de la masa de gente. Florecieron los barrios de lujo y monumentales rascacielos como escaparate de la riqueza que había en la ciudad. Detroit se convirtió en el faro deslumbrante del sueño americano. Miles de inmigrantes encontraron trabajo en la ciudad. En los años 50, su población aumentó a casi 2 millones de personas. Detroit se convirtió en la cuarta ciudad más grande en los Estados Unidos.

Con el automóvil la gente se movía más rápido y más lejos. Carreteras, autopistas y estacionamientos cambiaron para siempre el paisaje urbano. A principios de los años 50, las plantas fueron reubicados en la periferia de Detroit. Los blancos de clase media comenzaron a salir del centro de la ciudad y se establecieron en las nuevas ciudades suburbanas producidas en masa. Las carreteras deshilacharon el tejido urbano. Aumentó la desindustrialización y la segregación. En 1967, las tensiones sociales estallaron en uno de los disturbios urbanos más violentos en la historia estadounidense. Con el éxodo acelerado de la población, barrios enteros comenzaron a desaparecer, dejando tras de sí edificios obsoletos en el centro de la ciudad vacía. En cincuenta años Detroit perdió más de la mitad de su población.

Detroit, capital industrial del siglo XX, desempeñó un papel fundamental la formación del mundo moderno. Pero la dinámica que creó la ciudad también la destruyó. Hoy en día, a diferencia de cualquier otro lugar, las ruinas de la ciudad no son detalles aislados en el entorno urbano. Se han convertido en un componente natural del paisaje. Detroit presenta todos los edificios arquetipo de una ciudad estadounidense en un estado de momificación. Sus espléndidos monumentos en descomposición, no menos que las pirámides de Egipto, el Coliseo de Roma o la Acrópolis de Atenas, son los restos de la muerte de un gran imperio.

Esta obra es el resultado de una colaboración de cinco años entre los fotógrafos Yves Marchand y Romain Meffre que se inició en 2005.



www.marchandmeffre.com

2 pensamientos en “Detroit, una ciudad en descomposición.

  1. klemente

    Increible documento( ni que decir de las fotos)me parece un curro muy alucinante, inquietante y aunque en el fondo es muy triste que los templos de la cultura se esten derrumbando o que los apartamentos esten vacios, las fotos no son deprimentes y si tienen como ese tratamiento de ruina arqueológica.Muy guapo el artículo.

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