Fukushima, no-go zone

El proyecto fotográfico Fukushima, no-go zone comenzaba pocos días después del accidente nuclear de Fukushima, cuando los fotógrafos Carlos Ayesta y Guillaume Bression pisaban las calles de Odaka, a 15 kilómetros de la central nuclear. Encontraron calles desiertas tras el desalojo de sus 80.000 habitantes, pero aún quedaba su rastro, en forma de hilos musicales saliendo aún de los altavoces de las tiendas, de mascotas desorientadas o de un sofá abandonado en medio de la carretera.

Durante 5 años, la pareja de fotógrafos han documentado desde distintos puntos de vista lo que este accidente dejó tras de sí. Uno de los capítulos más impactantes es el que retrata a algunos de los antiguos habitantes, retornando a su lugar de residencia o de trabajo, para ver con sus propios ojos el estado en que se encuentra.

Es una escena muy chocante ver, en un entorno devastado, a un personaje que se encuentra en él como si nada hubiera ocurrido.

Se puede ver el proceso de esta parte del proyecto en el siguiente vídeo.

Hoy en día, sólo 9 años después del accidente, hay personas que están abriendo de nuevo negocios en Odaka. Quieren confiar en los datos científicos que aseguran que la radiación vuelve a estar en los niveles anteriores al accidente. Los surfistas han vuelto a las playas de Fukushima e incluso se baraja el lugar como sede para el Campeonato de Surf de los juegos Olímpicos de Tokyo 2020.

Entra en la web para ver el proyecto completo.
www.fukushima-nogozone.com

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