kurutzia

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Hoy os traemos unas imágenes muy especiales. Tenía muchas ganas de enseñaros el trabajo que realizó Klemente Corredera cuando era alumno de segundo del Curso Profesional de Fotografía. Para la asignatura de Reportaje, Clemente decidió adentrarse en la vida y la historia de dos hermanos, que volvían a unir sus caminos tras muchos años separados, y contarla de una manera muy personal… cámara de medio formato en mano.

La serie se llama Kurutzia y el mismo Clemente presenta un texto en el que nos habla de este proyecto:

Kurutzia (El caserio) es una historia especial ya que, después de ser abandonado, debido a la irrupción brutal de la industria del metal en los años 60 en el País Vasco que cambio su fisonomía y los destinos de sus pobladores de una forma radical, los que fueron producto de esa revolución, volvieron. Volvieron al caserío, eso sí, con canas en la cabeza y una paga de jubilación ganada tras una vida de duro trabajo en el taller.
Se juntaron los hermanos, y empezaron a convivir, juntos otra vez después de tanto tiempo y tantas historias. Ahora sin padres, ahora sin la presión asfixiante del Caserío. Es hora de que el caserío devuelva la infancia perdida, que construya la burbuja de libertad y cierto salvajismo que en cierto modo les arrebató.
Sin embargo hay ciertas lecciones que aprendieron siendo niños y que no han olvidado. Son personas apegadas a la tierra y a las costumbres. La rutina y la tradición son incuestionables. Las cosas se hacen como se hacen y por supuesto hay que hacerlas, ellos suelen decir “Ein bida” ( en euskara bizkaino) que quiere decir “Hay que hacer”.
Son personas honestas, coherentes con su pensamiento y decididas en su conducta. Han alcanzado cierta independencia y digamos que pueden hacer lo que les apetezca. Me interesa saber por qué hacen lo que hacen. Por qué están siempre tan ocupados. Me interesa la rutina de estas personas mayores, de los viejos. Me interesan las relaciones que mantienen con los materiales, con sus creencias. Sus hábitos me resultan atractivos.
Me intriga saber cómo puedo llegar a ser yo con su edad.
Es un mundo próximo a su desaparición. Esta forma de vida y de pensamiento tiene los días contados y la burbuja en la que estas personas han construidos sus historias quizás simplemente haga poff.
Este proyecto trata de la investigación de este límite, del paso inexorable del tiempo, de la desintegración de toda materia, de este momento igual no fugaz pero si determinado y no demasiado largo, el tiempo vuela y me imagino que cuando tienes setenta y cinco tacos o incluso alguno más el tiempo debe viajar a la velocidad de la luz.
Yo encuentro en este lugar y en estos viejos algo atávico que se combina con una atmósfera muy personal. Algo que se crea entre el bosque y el caserío. Algo irrepetible. Klemente Corredera

4 comentarios en “kurutzia

  1. XabiL

    Tuve la suerte de ver cómo crecía su trabajo, que compartiera sus experiencias en el caserío y nos contára las relaciones entre los hermanos.

    Nos explicaba cómo se introducía en la vida de ellos pasando desapercibido y documentando desde un punto de vista muy personal la cotidianidad en Kurutzia.

    Muy guapo el trabajo! Me encanta la mirada de este fotógrafo!

    Grande Klemente!

  2. xaf

    Me gustaría que esta historia no terminará tan pronto, quisiera conocer capítulos anteriores y desenlaces futuros, en definitiva mi propia historia
    a través de estas imágenes, a través de estos de estos mundos paralelos.

  3. klementemanuel

    La verdad es que sigo fotografiando en Kurutzia…pasan cosas.

    Se agradecen los comentarios!

  4. oihane

    me encanta la atmósfera que reproduces. Casi se puede sentir el olor de las cosas. Si sigues haciendo fotos de este proyecto, no dejes de enseñarnoslas!!

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