LOS AMERICANOS, de Robert Frank.

En la historia de la fotografía este libro marca un antes y un después. Constituye un auténtico punto de inflexión por dos razones básicas: la calidad de su estética fotográfica y su extensa e intensa crítica a la sociedad norteamericana. Sin embargo, para entender esta excepcional obra conviene comenzar situando a su peculiar autor.

Robert Frank nació en Zürich (Suiza) el 9 de noviembre de 1924. Segundo hermano de una familia judía con dinero y recursos que se instala en la República Helvética tras el desastre de la I Guerra Mundial. Su dedicación a la fotografía ha sido vista como una reacción frente a una familia orientada a los negocios. Con complejo de Edipo o sin él, lo cierto es que Robert Frank aprende fotografía con Hermann Segsser, Michael Wolgsensinger y Victor Baverat.

Sus primeros trabajos retratan la apacible realidad suiza con sus vacas, prados y montañitas, y se autopublica el primer libro de fotografía: 40 Fotos. A los veintitrés años se traslada a Nueva York y encuentra trabajo como fotógrafo de moda en Harper’s Bazaar. Un año después, en 1948, viaja a Perú, Bolivia, Francia y España. Ya en ese periplo dispara con una Leica. En esos años los grandes fotógrafos de exteriores trabajan en blanco y negro y con las ligeras y precisas leicas. Es el caso de Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Eugene Smith o William Klein. La Leica le permite a Robert Frank fotografiar con una sola mano y colarse en lugares que sólo un aparato tan silencioso y discreto como es la serie M, la Leica por antonomasia, puede permitir.

Con las fotos de Perú, Robert Frank se autopublica un segundo libro que pasa tan desapercibido como el primero. En 1950 vuelve a Nueva York, se casa y conoce a Edward Steichen, personaje crucial en el desarrollo de la fotografía del siglo XX, el cual le incluye en la exposición del Museo de Arte Contemporáneo (MOMA) de Nueva York, 51 American Photographers. Continúa viajando, sobre todo a París, y en 1953 le encontramos trabajando como free lance para revistas como McCall´s, Vogue o Fortune. Gracias, en buena medida, a la influencia de un fotógrafo tan colosal como Walter Evans consigue en 1955 una beca de la Fundación John Simon Guggenheim Memorial. El objetivo de dicha beca es amplio y difuso: fotografiar Norteamérica en todas sus dimensiones y aspectos.

Sin demasiados recursos económicos, embarca a su familia en el proyecto de la beca y, para ello, recorre América de cabo a rabo durante los dos años siguientes. De vuelta en 1957 con 28.000 fotos, la Fundación Guggenheim queda horrorizada a la vista del material que trae Robert Frank y decide no publicar ni exponer sus fotos. Aunque Robert Frank trata de publicar un libro con sus fotos no lo consigue en Estados Unidos. Tiene que ser en Francia. Robert Delpire publica Les Américains y, por fin, en 1959 el sello Grove Press saca The Americans.

Las 83 fotografías seleccionadas recogen gestos esenciales de la nervadura social norteamericana. Robert Frank muestra una habilidad excepcional para colarse en lugares en los que nadie más podría hacer una fotografía. Cierto que le ayuda su Leica y su capacidad para medir –a ojo cuando es necesario- la luz y los encuadres. Su fotografía es siempre natural, no manipula ni prepara sus tomas, como hace por ejemplo Eugene Smith. Sin embargo, paga un precio. Trabaja en condiciones precarias de luz, con objetivos muy abiertos y lentes que se aproximan al gran angular. Al utilizar película de mucha sensibilidad los positivos salen con grano y todo ello redunda en una calidad formal por debajo de la que consigue Smith, por no citar a otros coetáneos.

Con todo la melancolía, la soledad o el gusto por el dinero que reflejan sus tomas es insuperable. Si a ello añadimos su visión de las desigualdades sociales y raciales nos daremos cuenta de que tenemos entre las manos una obra imprescindible en la historia de la fotografía.

Descubre en la galería algunas de las imágenes que forman “Los Americanos”. Pincha sobre la primera imagen.


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