Melilla, la Europa de Africa

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“Personas que huyen del hambre y que tienen que enfrentarse a una frontera vigilada por ejercitos diferentes. Se juegan la vida por intentar alcanzar un futuro digno”.

Así de claro comienza explicando Mikel Oibar (Bilbao 1987) su proyecto abierto que durante estos últimos meses ha ido desarrollando junto a la frontera de la ciudad autónoma. “En 2008 la situación era diferente y yo, bastante más novato. Durante 2014 he vuelto en dos ocasiones, y la cosa ahora se ha agravado mucho más. Cientos de personas malviven en el monte Gurugú, pasando hambre, frio y siendo agredidos por la Gendarmería Marroquí, esperando el momento. Se tienen que enfrentar a una triple valla de 9 metros, coronada por cuchillas (concertinas), y defendida por Gendarmes y Guardias Civiles. Incluso aunque superen la barrera, pueden ser devueltos de nuevo ilegalmente a Marruecos por la policía, donde son agredidos y expulsados.”

La semana pasada, la Guardia Civil multó a los conocidos fotografos Jose Colon y Sergi Camara, al presenciar una paliza por parte de las fuerzas auxiliares marroquíes, algo que puede sentar un precedente. “Trabajar en la frontera puede ser fácil o difícil, dependiendo de los intereses politicos del momento. Si interesa crear una alarma social, las autoridades, más o menos, te dejan trabajar. Si no, se pone bastante complicado.”

Apasionado de la fotografía documental, Mikel Oibar es, junto a Santi Donaire, miembro del colectivo Nervio Foto. Formado en la complutense de Madrid, completó sus estudios en BlankPaper Madrid. Ha publicado en Rolling Stones, Vice o colaborado con TeleSur. Os dejamos con algunas imágenes del trabajo:

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