Memorias de un confinamiento

El confinamiento de Marzo dejó a nuestros alumnos del Curso Profesional de Fotografía con muchos proyectos a medias. Aún así algunos optaron por no estancarse y compaginaron su mirada fotográfica con una nueva realidad vital.

A pesar de todas las consecuencias negativas, para algunas personas el confinamiento tuvo un aspecto positivo, les dio la oportunidad de realizar un viaje interior para conocerse a sí mismas. Hemos sido testigos de un auge en la creación de trabajos relacionados con la COVID-19 y el confinamiento, desde múltiples y variadas ramas artísticas y por supuesto desde la fotografía.

Nuestra exalumna Angela Velasquez se encontraba realizando el segundo año del Curso Profesional de Fotografía. Angela llegó de Honduras hace casi 4 años y vive en un pequeño piso con su hija y la familia de su hermana.

Un proyecto que comencé desde el primer día que nos confinaron, fotografiando el día a día de mi hija, creo que fue para ambas una forma de distraernos de lo que estábamos pasando, y aunque madre e hija tienen siempre un lazo muy grande, siento que fotografiarla me llevo a ver más allá, a valorar cada momento con ella, y para ella era normal verme siempre con mi cámara, cosa que hace que las fotografías trasmitan esa naturalidad que era realmente lo que yo quería trasmitir. A.V.

Con una gran delicadeza y buen ojo fotográfico, Angela consigue recoger la atmósfera de tensión y a la vez calma que vivimos en aquellos días. Medio año después, nos encontramos de nuevo en un período lleno de incertidumbre y restricciones. Quizás una nueva oportunidad para viajar a nuestro interior.

Instagram de Ángela Velásquez.

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