War Teathre, de Mikel Bastida.



Durante los dos últimos años, el fotógrafo bilbaíno Mikel Bastida ha recorrido Europa recreando la figura de un fotógrafo de guerra en diversas reconstrucciones históricas, donde reenactors de todo el mundo representan diferentes episodios del conflicto en escenarios históricos y campos de batalla ficticios. Escenarios recreados en Inglaterra, Bélgica, Francia, España, Rusia y Finlandia que nos hace revivir lo acontecido en la Segunda Guerra Mundial con la cinéfila, cruda a la vez que artística, mirada de Mikel Bastida, que los transforma en un enorme decorado donde los individuos interpretan una ficción común.

Búsqueda de paisajes

La serie constituye una búsqueda de esos paisajes que la historia ha convertido en literarios. Escenarios construidos a partir de las diferentes representaciones de la guerra, desde el cine a las fotografías de época, y convertidos en enormes decorados donde la recreación y la simulación dejan al descubierto un imaginario colectivo.

El naturalismo fotográfico, la definición de la realidad desde la cámara, no permite personajes ficticios, aunque sí imaginarios. Figuras reales transformadas en protagonistas de una falsa épica, arquetipos de un relato que ha impregnado toda la cultura popular hasta conseguir que la realidad tan sólo interese cuando es mitificada con su representación. Es la mirada del fotógrafo la que crea este universo a través de la cámara. Espacios y personajes que tan sólo existen en el mínimo instante fotográfico, fragmentos de una realidad que anhela enmascarar su naturaleza efímera al ser representada.

La representación de la guerra

La guerra es el telón de fondo, pero esta serie no habla de la guerra como tal sino de las representaciones que un hecho histórico como éste tiene en el cine y, finalmente, queda en el colectivo general. La guerra queda en un segundo plano y pasa a un primer plano la representación que de la misma se hace, ya que, consciente o inconscientemente, todos los reactors que Bastida se ha encontrado en este trabajo recrean las imágenes que tienen de la guerra a través del cine, haciendo clichés de la guerra filtrados por el mundo del celuloide. Al final son arquetipos de un hecho histórico fotografiado con los códigos de la fotografía documental.

Sus imágenes captan la atmósfera de falsas épicas, a veces en escenarios históricos y otras en campos de batalla ficticios, que, inevitablemente, nos traslada al imaginario de la última gran guerra, creando un vínculo poderoso entre la ficción y el cine bélico que el espectador debe de interpretar de acuerdo con su imaginación.



3 pensamientos en “War Teathre, de Mikel Bastida.

  1. Don Javier

    Los reporteros de guerra son siempre personajes muy interesantes, y pesar de que se ha escrito mucho sobre ellos, no se ha dicho mucho de cómo y qué hacían.

    Estas fotos están aparentemente vacías de detalles. Los lugares no tienen objetos ni puntos reconocibles. A pesar de que todas fácilmente evocan un lugar y un momento determinado de la historia, muchas ni son de ese lugar y por descontado de ese momento. Pero al autor tampoco le ha hecho falta.

    Me parece un ejercicio de autor fantástico, que juega con nuestros recuerdos y con la historia que nos han querido contar (en la escuela, en casa, en los libros…).

    Y ahora que reflexiono sobre ello, le encuentro un punto de crítica hacía nuestra sociedad, a nuestra manera de simplificar, generalizar y observar los desastres sociales.

    Gracias por compartirlo ;)

    P.D: Además de todo ello, aprecio un GRAN sentido estético y una técnica digna de mención.

  2. klemente manuel corredera perez

    La guerra representa toda la mierda que llevamos dentro todo lo peor que somos, nuestra patología como colectivo y desde luego el cine y todo su imaginario comercial no está dispuesto a representarlo en la pantalla, prefiere agarrarse a azañas militares, heroes, y grandes palabras como Libertad, para hacer las representaciones que sustituiran a la tragedía y la sinrazón de la Guerra en nuestro inconsciente colectivo.
    Dicho esto creo que Bastida consigue perfectamente anestesiarnos y llevarnos por estas escenas sin ensuciarnos lo mas mínimo y aunque en algunas escenas nos acerquemos a lo que pudo ser, en la mayoría de escenas nos mantiene en el plano idílico, casi onírico de batallas infantiles con soldaditos de plástico.
    La apreciación de Don Javier me parece muy acertada en lo de simplificar , generalizar y observar los desastres sociales que tenemos hoy en día.
    Buen artículo!

  3. Xabier Alkorta

    Fuí a Baldellou (Huesca) hace dos años a realizar un repor para la escuela. Se celebraba una recreación de la segunda guerra mundial y me parecía que había muchos ingredientes para hacer un trabajo vistoso. Tíos vestidos de época simulando una batalla era perfecto…

    Se me acercó un chico muy agradable, (atraído creo yo por mi 50mm en la Canon 5dmkII ) y me tome una cerveza con él, me dijo que estaba inmerso en un trabajo de largo recorrido. Iba a recorrer Europa para retratar ese tipo de eventos de una forma distinta… Me enseño en su portatil un trabajo realizado en China durante unos pocos meses y flipe! http://www.efti.es/becas/mikel-bastida . Entonces entendí que ese tío iba en serio.

    Me pasé todo el fin de semana fotografiando lo que pasaba a mi alrededor y con el rabillo del ojo vigilaba al tipo. Se lo curraba como un campeón, hablaba con todo el mundo, se movía por todos los lados, se compró un traje de soldado americano que valía la de dios pero lo más curioso era que apenas sacaba fotos. Solo alguna de cortesía para contentar a la gente que se le acercaba… Me dijo que si ese fin de semana conseguía solo una foto “buena” ya era feliz.

    En una de estas desapareció y no le volví a ver hasta pasadas unas horas. Se me acerca y me enseña en el LCD de su canon 5d mkII con un 35mm f1.4 la foto que ilustra esta entrada del chico vestido de alemán con la cámara antigua… Que pedazo *#@]:*!!! pensé.

    Al regresar de allí entendí lo que había pasado, el tipo se había dedicado a buscar lo que más le interesaba durante todo el fin de semana, con paciencia. Mientras a mi me costaba leer la situación, él la manejaba a su antojo, cuando vio lo que quería fue a por ello y no falló…

    Mikel volvió con esta foto y yo aprendí una lección.

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