O Campo, de Joachim Schmid.



El artista alemán Joachim Schmid (Balinguen, 1955) preparaba un viaje a Brasil cuando se encontró con la imagen de un campo de fútbol que saltaba todas las normas del reglamento. Los rectángulos perfectos son una quimera cuando se trata se jugar al balón en un trozo de tierra que queda libre en un barrio de favelas. Los campos irregulares, más estrechos en el centro, con las bandas que dibujan un trapecio o casi cuadrados, son frecuentes en un país en el que el fútbol se eleva a pasión nacional. Schmid buscó más ejemplos en las ciudades brasileñas hasta reunir la veintena que forman la exposición O campo (El campo, en portugués).

La muestra estará abierta al público hasta el 29 de febrero en la sala BBK, en Bilbao.



Pero no es esta la serie que caracteriza la obra del artista alemán. Conozcamos a Joachim Schmid, pues estamos hablando de una figura relevante en la fotografía contemporánea.

Joachim Schmid comenzó su carrera en la década de 1980 como crítico independiente y editor de Fotokritik, una original contribución a la fotografía de Alemania Occidental. Tras el cese en la publicación en 1987, Schmid se centró en su producción artística propia, basada principalmente en la fotografía encontrada y en fuentes públicas de la imagen.

Se le considera un obsesionado de la fotografía. Él mismo sospecha que “pocas personas en el mundo han analizado más fotografías” que él. Afirmaba que había mirado 10.000 fotografías en un solo día y mantuvo su ritmo maníaco, embarcándose en su carrera como un “mirón profesional” durante la década de 1980.

Con el uso de las fotografías de otras personas, crea obras de arte atractivas, interesantes y cautivadoras. Se deleita con las fotografías que otras personas pierden o desechan, especialmente si parece que han sido descartadas con cierta animosidad o sensación intensa. Se trata de un gran antropólogo moderno que intenta comprender las culturas contemporáneas en el estudio de su basura visual.

Schmid comenzó este proyecto con imágenes de la calle en la década de 1980 y continúa hasta hoy. (La colección cuenta con más de 900 ejemplares en la actualidad.) Si una fotografía se ha rasgado en pedazos, Schmid la reconstruye como si fuera un científico o un cirujano. Todas las piezas de esta colección se organizan y se muestran en hojas idénticas de papel de archivo, en orden cronológico, anotando la fecha y el lugar donde se encontró cada una. Es imposible mirar esta colección y no tratar de imaginar historias acerca de quién era el dueño de la foto y por qué las fotos fueron desechados. (Te acuerdas de la película Amelie?)



Otro ingenioso proyecto de arte salió a partir de una broma, al estilo Fontcuberta. Se publicó en un periódico lo que parecía un aviso serio acerca de los peligros ecológicos de las fotografías desechadas. Schmid había creado un “Instituto” que se ofreció a reciclar de forma segura, las peligrosas películas y fotografías, para su reutilización. El Instituto para el reprocesamiento de fotografías usadas se llegó a publicitar en todo el mundo casi por casualidad, y Schmid fue inundado con paquetes de fotos y negativos que la gente quería deshacerse, de forma segura.

Su trabajo ha sido expuesto a nivel internacional y se lleva a cabo en las colecciones de muchas grandes instituciones internacionales. En 2007 Steidl publicó una monografía completa Joachim Schmid Photoworks 1982-2007

En Les Rencontres d’Arles en 2011, Schmid fue uno de los cinco comisarios (junto con Joan Fontcuberta, Martin Parr, Erik Kessels, y Clément Chéroux).

2 pensamientos en “O Campo, de Joachim Schmid.

  1. Don Javier

    Parece un ser muy interesante… Debe tener sentimientos realmente intensos si es capaz de mirar 10.000 fotografías en un solo día.

    Las fotografías de los campos de fútbol me trasladan a las favelas y consiguen ponerme en contacto con las personas que allí viven. A pesar de ser una imagen aérea consiguen retratar muy bien la pobreza, el ingenio y la pasión.

    Gracias Elena :)

  2. klemente manuel corredera perez

    Es increible!el trabajo cintífico o de rata de bibioteca o antropólógico de este “loco” o chamán que invoca a la imagen perdida, el momento olvidado, para guiarlo por un camino de dignidad y de presente que nunca devió de abandonar.Me parece el trabajo de un extraterrestre, me sobrepasa, una vez mas increible!

    El trabajo de los campos es muy gráfico y resume con una serie de 20 fotos la idiosincrasia de un pais.

    Creo que es un genio loco.Me encanta.

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