Retratos, de Judith Joy Ross

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Durante tres décadas, la fotógrafa americana Judith Joy Ross (1946) ha utilizado una cámara de 8×10 pulgadas para crear retratos convincentes que transmiten vulnerabilidad, inocencia y la intimación de un futuro incierto.

Una de sus series más emblemáticas es Eurana Park que realizó en 1982. Ross creó retratos que captan la libertad del verano y la sencillez, como podréis ver en las fotografías.



En 1990, durante los preparativos de la guerra del Golfo, Ross fotografió a varios soldados reservistas de la Guardia Nacional. Una combinación de la determinación, el shock y la contemplación se puede ver en las caras de los retratados.

Entre 1992 y 1994, Ross volvió a las Escuelas Públicas de Hazleton (escuelas de su infancia), tras la búsqueda de los mismos edificios viejos, llenos de caras jóvenes, inciertos.

Tratando de responder a la pregunta “¿Cómo lidiar con el sufrimiento”, en el recién inaugurado Vietnam Veterans Memorial en Washington DC, Ross fotografió las complejas respuestas emocionales de los visitantes al contemplar las paredes de granito negro con los nombres de las personas fallecidas o desaparecidas durante la guerra de Vietnam.




Ya sea fotografiando a niños o a visitantes en el Monumento a los Veteranos de Vietnam, a los miembros del Congreso o a los manifestantes contra la guerra de Irak, Ross revela nuestra humanidad, nuestras fortalezas y debilidades comunes. Es por esto que Judith Joy Ross está considerada como una de las retratistas más destacadas de la escena contemporánea y sus obras se encuentran entre la colección del MOMA de Nueva York.



3 pensamientos en “Retratos, de Judith Joy Ross

  1. Clara B

    Es cierto. Cada retrato tiene algo que te engancha. Capta los sentimientos de las personas y después las ofrece al espectador. Una maravilla.

  2. Don Javier

    Un estilo muy marcado y americano. Me gusta mucho el “aura” que se respira en sus fotografías, sobre todo en la serie de los niños en verano. Buenísima serie.

  3. Javier.

    Series como esta, cada vez me confirman más que buenas son algunas cosas a priori sencillas. Una tecnica definida, un tema adecuado y grandes dosis de emociones.
    Con la cantidad de morralla que se ve hoy en día un urra por
    Judith Joy Ross.

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