Ryan McGinley y el “diario fotográfico”.



El fotógrafo estadounidense de 34 años, Ryan McGinley triunfó de manera precoz, en un género fotográfico que podríamos denominar como “diario fotográfico”, tan de moda en estos días.

McGinley admiraba el trabajo de fotógrafos como Nan Goldin o Larry Clark. Un estilo fotográfico basado en retratar a las personas de su entorno más inmediato: familiares y amigos. Además, este estilo que nacía hacia los años 70, estaba teñido por las aficiones de los protagonistas de las imágenes, que en aquel momento eran las drogas, el sexo, y en ocasiones incluso la violencia. Se trataba de una denuncia sin tapujos de lo que realmente estaba ocurriendo en la sociedad.

Años más tarde Ryan McGinley también se dedica a fotografiar a su grupo de amigos. Jóvenes adolescentes, en plena fase hormonal, en la que el desnudo y las relaciones abiertas son el centro de sus vidas. La estética y la atmósfera de eterna fiesta de verano, atrae rápidamente a varios comisarios y McGinley se convierte en el artista más joven con una exposición en solitario en el Whitney Museum of American Art en el año 2000.

Hoy en día, miles de personas cuentan con su propio “diario fotográfico” que además comparten a través de las redes sociales. La tecnología ha convertido este género fotográfico, en el más común de todos. Incluso los amigos de McGinley, 13 años atrás, eran ya conscientes del lenguaje visual en el que estaban participando. Su relación con la cámara es muy diferente a la de las personas que protagonizaban las fotografías de Nan Goldin o Larry Clark.

¿Qué aspecto tienen tus obras? Le preguntó a McGinley una sexóloga interesada en su trabajo pero que aún no había tenido oportunidad de verlo.

“Pues, si las cosas que hacemos habitualmente las hace un grupo de nudistas, lo mezclamos con pornografía vintage y con el Sport Illustrated, se puede hacer una idea del aspecto que tienen mis fotografías”.




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www.ryanmcginley.com

6 pensamientos en “Ryan McGinley y el “diario fotográfico”.

  1. javier

    Guapísimo, que gozada de trabajo. No es difícil verte reflejado en alguna de las fotos y a la vez no es fácil transmitir mediante imágenes de una forma tan intensa la
    voracidad de la juventud prematura. Me encanta.

  2. Xabier Alkorta

    Las fotografías de Ryan son frescas, visualmente una delicia, cargadas de hormonas adolescentes y parecen reales, pero no dejan de ser orquestaciones dirigidas por Ryan. No son instantáneas realizadas durante un viaje loco con los amigos.
    Se trata de un viaje de cuatro meses, con modelos, dos cámaras (Yashica T4 y Leica R8) y miles de carretes 35mm…
    A mi particularmente me da igual, el resultado es una pasada, pero no debemos dejarnos engañar y pensar que son fotos tomadas al azar. Ryan tenía muy claro lo que quería y fue a saco a por ello. Es decir él lo dirigió todo como en el cine.
    Es muy romántico y emocionante pensar que se puede realizar un trabajo como este directamente de nuestras vidas y él juega con ello. Pero me reconforta pensar que teniendo claro lo que quieres y currándotelo puedes crear obras tan potentes.
    Está más cerca del concepto de una película que de las obras de Goldin y Larry clarck, aunque juegue con el concepto del “diario”.

  3. Don Javier

    Es particularmente moderno… aunque el concepto de foto-diario está en plena explosión… Lo de Ryan es un salto insalvable para la mayoría.

    No estoy de acuerdo con javier en lo de la identificación, pero si que creo que son posibles. Aunque la mayoría no nos movemos alrededor del mundo en círculos micro-orgísticos, podemos extrapolar las situaciones a unas mas realistas. Y es aquí, cuando vestimos a los personajes en nuestra mente, cuando cobra realismo y hace esta obra tan familiar.

    Me gusta sobre todo la libertad que desprenden las fotografías, tele-transportándome a un lugar imaginario donde me siento mejor… Gracias Ryan.

  4. klemente manuel corredera perez

    Me gusta la alegria y despreocupación que desprenden estas fotografías, me parece que es un acierto que toda las tomas sean desnudos, ya que esto le permite al tal Ryan mandarnos directamente a esa etapa vital, a esa penúltima parada de la ingenuidad y la amistad sin condiciones.
    Una pasada de trabajo.

  5. javier

    Tal como comenta Xabier Alkorta, la lectura de estas imágenes no debe dar lugar a engaños. Existirían dos maneras de afrontar un trabajo como este, desde la perspectiva personal documentando de la manera más fiel posible el reflejo real de una época y ambiente concreto o desde el imaginario ficticio de una forma más conceptual, intentando reflejar visualmente y con una estética concreta un trabajo artístico personal. Pienso que los dos son igual de válidos.

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